
Esta extraordinaria hortaliza se siembra desde hace 5.000 años, procede de Asia y Palestina donde se la consumía cruda.
En Europa es el ingrediente fundamental de la mayoría de los platos desde la edad media, se emplea como condimento y guarnición.
Aquí te presento algunas de las variedades:
Cáscara dorada:
Son las más suaves y contienen mayor cantidad de agua.
Las blancas:
Tienen una forma más chata que las otras, se cosechan en la primavera y son dulces y picantes.
Las rojas:
Son muy picantes
Cebollitas:
Son pequeñas del tamaño de una nuez, son ideales por su tamaño y forma para adornar y acompañar platos elegantes.
Para guardarlas tampoco hay complicaciones lo puedes hacer en un sitio fresco y las puedes congelar sin inconvenientes.
Son ricas en azufre y vitamina c, aportan pocas calorías solo 47 por cada 100 gramos.
Nuestra amiga es difícil de picar pues contiene una sustancia lacrimógena llamada sulfuro de alilo y que se va con la cocción.
El secreto para pelarlas es colocarlas previamente por 10 minutos en el congelador, para comerlas crudas en ensalada es aconsejable pasarlas ya cortadas en rebanadas por agua caliente y les quitará su acritud.
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